La ansiedad

¿Qué es la ansiedad?

¿Recuerdas cómo te sentías antes del examen? Eso era Ansiedad.
¿Recuerdas cómo te sentiste el primer día de clase? Eso era Ansiedad.

Por tanto, la Ansiedad…

  • Es una sensación que todos podemos experimentar.
  • Es algo normal en la vida de las personas.
  • Es una reacción o respuesta a acontecimientos de la vida.
  • Nos prepara para la acción o la huida.
  • Puede ser más o menos intensa.
  • Afectará más a unas personas que a otras dependiendo de su carácter.
  • Puede ser necesaria y buena para adaptarse a los problemas de la vida y superarlos o puede ser todo lo contrario: perjudicial e inadaptada.

La ansiedad como respuesta natural de los organismos vivos se expresa de múltiples formas:

A nivel cognitivo: Son todos los pensamientos que se generan cuando estamos nerviosos. A través de estos evaluamos si la situación implica peligro o no.

A nivel motor: Son todas las cosas que hacemos, las más frecuentes son agitación motora (hacer las cosas más rápido), mover repetidamente una parte del cuerpo (por ejemplo, la pierna), correr, etc.

A nivel fisiológico/emocional: Latidos fuertes del corazón, respiración agitada, tensión muscular, frustración, incomodidad, etc.

¿La Ansiedad es siempre una respuesta ante una amenaza exterior, ante un acontecimiento de la vida?

Cuando nos sentimos ansiosos, tendemos a buscar una explicación que justifique ese estado en algo que nos ha pasado o nos está ocurriendo en ese momento o que esperamos que suceda. En este caso, la relación entre un estímulo (amenaza) y una respuesta (ansiedad) nos parece evidente. Sin embargo, hemos de tener claro que la respuesta depende de cómo vivimos esa situación más que del estímulo en sí mismo.

Es decir, la ansiedad puede ser respuesta a algo, pero también puede “nacer de dentro”, surgir dentro de nosotros mismos. Ese estado de inquietud, desasosiego y/o nerviosismo es aún más doloroso que cuando es algo concreto lo que motiva nuestra respuesta de ansiedad. No encontramos una explicación para ello, y por tanto nos cuesta entenderlo, asumirlo, controlarlo o anularlo. Esta ansiedad que nace de dentro es algo peculiar de cada uno de nosotros, y que hay personas que tienen mucha tendencia a sentirla o padecerla y otras que apenas la experimentan, que son “muy tranquilas”.

¿Hasta qué punto es normal la Ansiedad, y cuándo deja de serlo para convertirse en anormal?

Es evidente que cuando la ansiedad es una respuesta a algo que nos sucede, el hecho de sentirla supone que nos interesamos por el problema, tratamos de resolverlo, nos preparamos para ello, etc. En este sentido, la ansiedad es NORMAL. Cuando la ansiedad dificulta el rendimiento, entonces empieza a ser perjudicial, pues provoca sufrimiento y no sirve para resolver las causas que lo motivan.

Es importante distinguir entre:

  1. ANSIEDAD NORMAL: adaptativa y útil para resolver problemas de la vida, controlable y lógica, y aunque puede ser incómoda, NO implica un sufrimiento grave.
  2. ANSIEDAD PERJUDICIAL: inútil, excesiva, inapropiada; no sirve para adaptarse y, por el contrario, dificulta el rendimiento y la adaptación.

La ANSIEDAD PERJUDICIAL depende de:

  • Una situación estresante (alarmante).
  • Las posibilidades de adaptación del sujeto, tanto genéticas como aprendidas (experiencias tempranas y desarrollo de la personalidad posterior).

Por tanto, este tipo de ansiedad desadaptativa aparecerá si:

  • La presión estresante es exagerada en intensidad o persistencia y agota las posibilidades de adaptación.
  • La reacción del sujeto es exagerada en intensidad, duración o en calidad (de tipo inadecuado).
  • El sujeto no tiene las habilidades adecuadas para enfrentarse a situaciones que le implican una demanda o un esfuerzo significativo.

Cuando una persona sufre ansiedad (nerviosismo), la propia percepción de este estado supone un factor de mantenimiento muy importante e igualmente generador de ansiedad (vergüenza, sentimiento de inseguridad o invalidez), ya que la autoimagen se deteriora al sentirse incapacitada, al mostrarse ante los demás como un individuo “nervioso”.

Es decir, en la respuesta de ansiedad influyen factores cognitivos personales (autopercepción) y otros de interacción social (relación).

¿Para qué sirve la ansiedad?

La ansiedad tiene su origen en la necesidad de escapar de los peligros. Es decir, los humanos somos animales, que al igual que otras especies debían escapar de los depredadores.

Si nos fijamos, lo que nuestro cuerpo hace cuando se pone nervioso es prepararse para una rápida huída:

  • Los músculos se ponen tensos para correr más rápidos.
  • La sangre se centra en el sistema motor (músculos y articulaciones) y abandona el sistema cognitivo “pensamos menos” ¿Para qué vamos a pensar?, lo importante es escapar del león, lo más rápido posible.
  • El corazón bombea más deprisa para oxigenar a los músculos.
  • Respiramos más rápido para facilitar esta oxigenación.
  • Se producen cortes de digestión (en casos extremos) ahora no necesitamos comer, lo que necesitamos es escapar.
  • El intestino y la vejiga se vacían. Cuanto menos peso, mejor, más ligeros y más velocidad.

¿Entonces cuál es el problema?

El problema es que en la actualidad, los humanos ya no tenemos que escapar de los depredadores, ahora, nuestras señales de peligro (y por lo tanto, fuentes de ansiedad) son otras. Por ejemplo, el trabajo, las situaciones que nos dan miedo, los exámenes, las situaciones que nos traen a la cabeza recuerdos de situaciones dolorosas,  etc.

Respondemos ante estos nuevos “leones” de la forma para la que estamos biológicamente preparados, es decir, escapando y ¿cómo nos preparamos para escapar? Activándonos.

El inconveniente, es que esta respuesta ancestral, que era muy buena para huir de los depredadores ya no es tan buena para afrontar las dificultades del día a día. De nada me sirve estar preparado para correr cuando me enfrento a un examen o a una situación difícil. Es más, la mayoría de las ocasiones resulta contraproducente.

  • No nos sirve de nada que los músculos se pongan tensos para correr más rápidos, no necesitamos correr y lo único que provoca es cansancio y rigidez corporal.
  • Si la sangre se centra en el sistema motor (músculos y articulaciones) y abandona el sistema cognitivo “pensamos menos”, estamos perdiendo las facultades que más nos hacen falta en momentos difíciles.
  • El corazón bombea más deprisa para oxigenar a los músculos, tenemos sensación de taquicardia.
  • Respiramos más rápido para facilitar esta oxigenación, se producen sensaciones de ahogo.
  • Quizá no se producen cortes de digestión (seamos realistas no huimos igual de un peligro cotidiano que como lo hacíamos de un león) pero si se producen dolencias estomacales.
  • Se favorece la descarga de la vejiga y el intestino.

Señales de alarma

  • Estado de ansiedad o preocupación excesiva.
  • Dificultad de atención y concentración.
  • Ataques de pánico muy esporádicos donde se ha producido angustia, taquicardia, hiperventilación, dificultad para respirar (sensación de una losa en el pecho).
  • Dificultad para dormir ( Insomnio de conciliación o sueño fragmentado )
  • Evitación esporádica de las situaciones asociadas.

Recursos

  • Cambios físicos reales e imaginarios.
  • Ansiedad explicada para adolescentes.
  • Técnica de respiració. profunda.
  •  Técnica de relajación de Jacobson.
  • Reglas para hacer frente a un ataquer de pánico.

Necesidad de ayuda profesional

  • Los ataques de pánico son continuos con una frecuencia de dos o más a la semana.
  • Los elevados niveles de ansiedad implican evitación de lugares públicos, situaciones sociales o entornos donde se encuentren estímulos fóbicos si es el caso, suponiendo una grave interferencia en la vida familiar, social y laboral.
  • Los elevados niveles de ansiedad empeoran sintomatología fisiológica preexistente: cardiológica, dermatológica, gastrointestinal…poniendo en peligro la salud general de la persona.

Material complementario

Libros:


Películas:

  • Mejor imposible (1997) refleja cómo es la vida y los miedos y compulsiones de una persona que sufre un Trastorno de la Personalidad Obsesivo Compulsivo.
  • Las ventajas de ser invisible (2012) muestra la vivencia de ansiedad en la adolescencia y el sentimiento de sentirse rechazado y cómo unos buenos amigos pueden ayudar a resolver estos sentimientos.
  • Del Revés (2015) desenmascara el papel que juegan las emociones cuando compramos de forma impulsiva.
  • El discurso del Rey (2010) muestra cómo Jorge VI supera su timidez y ansiedad social motivada por su tartamudez.

Canciones:


Música relajante: